A pesar de los cambios y reformas realizadas en materia de la niñez y adolescencia, en nuestro país y en muchos países del mundo, aún vemos menores de edad secuestrados y a la fuerza siendo utilizados por las organizaciones criminales en el sicariato y en el robo, para el tráfico de drogas, para la guerrilla, adolescentes secuestradas por organizaciones terroristas para tenerlas como esclavas sexuales, para adoctrinarlas hacerlas terroristas, o utilizarlas como canje con los gobiernos; menores utilizadas en el comercio sexual por parte de bandas criminales de proxenetas, menores trabajando desde muy corta edad en las labores agrícolas en el campo, en trabajos sumamente duros que es propio de adultos; niños en las calles de las ciudades vendiendo cosas o mendigando junto con sus padres para sobrevivir, niños migrantes, niños abusados física, psicológica y sexualmente, aún existe mucha violencia doméstica y social; menores abandonados a su suerte, hijos de padres drogadictos, alcohólicos o presos, sin protección ni apoyo emocional ni económico donde el Estado no controla, tampoco brinda apoyo. Aún tenemos un alta tasa de adolescentes embarazadas, que luego ya no pueden seguir estudiando, que sus sueños e ilusiones se quedan truncados; tenemos padres que se niegan a pagar una pensión mínima, que huyen de su responsabilidad, que ponen de pretexto la falta de trabajo para no pagar, padres que nunca visitan a sus hijos, ni les dan cariño ni soporte emocional, como resultado de todo esto tenemos seres humanos frustrados, violentos, propensos a inclinarse al cometimiento de delitos y unirse a bandas del crimen. Igualmente, tenemos madres que han hecho de los hijos una mercancía, que persiguen a los padres por el dinero, que se niegan a que los padres puedan visitar a los hijos con chantajes absurdos, sin darse cuenta que perjudican emocionalmente a sus propios hijos, criando hijos sin amor, sin cariño, en el abandono, y luego estos se convierten en adultos con graves falencias y vacíos en sus vidas, y muchas veces cayendo en las adicciones, en el vicio, en la delincuencia y en el desespero.
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